PUERTO MONTT (Chile). 7 de febrero de 2025, viernes. Mar rizada. Nubes y claros. Temperatura agradable.
Juan Antonio se levantó a las 6 para ver amanecer. Poco a poco nos acercábamos por un ancho canal a Puerto Montt y pudimos ver un volcán con su cima nevada que se parecía al Fuji-Yama.
La ciudad no tiene un puerto adecuado para cruceros, así que tuvimos que utilizar los tenders. Para las 10:30 ya estábamos en la ciudad. Recorrimos el paseo marítimo (La Costanera). Tras aproximadamente un kilómetro nos desviamos para entrar en una calle de la ciudad.
La misma no ofrece nada especial. La catedral estaba en mal estado en su parte exterior y el interior era bastante sencillo.
En una calle destacaba una peculiar iglesia de los jesuitas. Deambulando por varias calles acabamos en otra que nos pareció más popular y más adelante llegamos al "Pueblito Melipulli", una especie de mercado donde había multitud de tienditas con minirestaurantes con 3 o 4 mesas, pescaderías, tiendas de queso, de artesanía, etc. Fue quizás lo más vistoso de la ciudad que, como tal, no tenía ningún interés como escala de un crucero de vuelta al mundo.
Tras volver a coger el tender para volver al barco, llegamos a las 13:40, cuando ya habían cerrado el restaurante, así que comimos en el buffé.
Por la tarde estuvimos contemplando el paisaje y el ir y venir de los tender esperando la salida, que se demoró una hora sobre el horario previsto. Nos quedamos a ver otra vez el nevado volcán y luego nos pasamos por el teatro, cuya función ya había empezado: cuatro cantantes locales sin especial interés. Les sacamos una foto y nos fuimos al camarote.
En la piscina cubierta organizaron tras la cena la fiesta Antartcica, llenando la piscina de pingüinos y de una orca flotantes, música con DJ (música horrible), un bufé de susi e hicieron un pingüino de hielo.