Vuelta al mundo 2025 MSC Magnifica. Escala de Nosy Be. Al dejar el tender en el pequeño puerto de Hell-Ville nos recibió un grupo de mujeres ataviadas de manera típica. Cantaban y bailaban canciones populares de su tierra.
Nos ofrecían en esta primera parte del itinerario taxis y tuc-tuc para trasladarnos a diversos lugares. Pero no lo necesitábamos, pues el año pasado dimos la vuelta a la isla en un taxi y solo nos faltaba patear la ciudad.
Entramos en una calle principal ajardinada donde se encontraban diversas dependencias administrativas y de ahí pasamos a calles con aspecto más o menos normal que cada vez albergaban más actividad comercial en sus bajos.
En una iglesia pudimos ver a centenares de niñas del College Sainte Jeanne d’Arc, que cantaban himnos litúrgicos gesticulando con gran ritmo.
Pasamos también por delante de la “Mairie de Noisy Be” que es un edificio con aspecto de los años sesenta del siglo XX.
Llegamos, bajo gran calor, hasta la plaza del mercado, cuya fuente circular dispuesta a modo de rotonda no funcionaba en ese momento.
Entramos en el mercado, que estuvo interesante, ya que estaba dirigido para la venta de productos de alimentación para los lugareños, sin apenas concesiones a los souvenirs turísticos.
Al salir, fuimos callejeando por un fantástico conjunto de casas-comercio en el que vendían de todo y con gran sabor.
En la zona cercana al agua se veían más carros con cebús y por doquiera donde mirábamos había todo tipo de vendedores de frutas, verduras, carne, pescado, animales vivos, etc. Todo muy colorista, animado y auténtico.
Volvimos a la plaza del mercado y allí, debido al calor, cogimos un tuc-tuc (5 euros) que nos llevó hasta el puerto.