EDEN (Australia). 16 de marzo de 2025, sábado. Nublado y chispeo de agua en momentos puntuales. Temperatura unos 23 grados. Escala 13:00-21:00. Marejada.
Escala prescindible en una localidad de 3.500 habitantes, antigua sede de caza de ballenas que conserva actualmente cierta actividad pesquera.
Desayunamos pronto en el comedor para poder comer a las 12:00, de manera que pudiéramos salir pronto para ver el pueblo.
En la comida compartimos mesa con Salva y Marga y quedamos salir con ellos.
El barco había montado un servicio de lanzaderas por 10 euros ida y vuelta (que no utilizamos).
Primero subimos a ver la pequeña península cercana al puerto, donde había un parque dedicado a los Rotarios, un mirador sobre la costa y un memorial a los pescadores fallecidos en el mar.
Después subimos la cuesta que lleva al centro del pueblo formado únicamente por comercios (las casas residenciales están en hábitat disperso). No había nada reseñable, así que tras dar una vuelta nos despedimos de Salva y Marga y bajamos hacia el barco.
Al entrar tomamos unas pastas en el bufé y nos retiramos al camarote.
En el teatro actuó un “pintor de arena” que realizó varias composiciones proyectándolas sobre la pantalla. Curioso, sin más.
En la cena nos contaron Eva y Juanra que habían estado en el golf del pueblo, donde había cientos de canguros. Pili ha cenado hoy carne de canguro incluida en la carta del restaurante del barco.
MELBOURNE (Australia). 18 de marzo de 2025, martes. Soleado. Temperatura unos 23 grados. Escala 07:00-20:00.
Su población es superior a 5 millones de habitantes.
Tras desayunar más frugalmente de lo habitual en el restaurante, quedamos con Salva y Marga para visitar la ciudad.
Al transitar por los pasillos de camarotes nos cruzamos con 7 policías australianos y a un perro. Parece que buscaban algo o a alguien.
Compramos a la salida de la terminal una tarjeta de transporte y tomamos el tranvia 109 que nos llevó al centro de la ciudad.
Pateamos la misma, llegando incluso al barrio chino. La catedral estaba cerrada, pero vimos por fuera el parlamento (donde había una manifestación contra una incineradora).
Cogimos otro tranvía para llegar al Victoria Market, que nos desilusionó, ya que era un mercado grande, pero normal, no como el precioso edificio de Sidney.
Decidimos volver al barco para comer rápido y hacer la excursión incluida en el crucero, que consistió en un paseo en algo parecido a una bateau mouche, pero sin techo de cristal y sin que el paisaje recorrido valiera la pena. Abundaban los viaductos paralelos al cauce y otros elementos urbanos nada agradables.
Para ir y volver al bateau nos pusieron un autobús.
La ciudad, sin estar mal, nos gustó menos que Sidney o Aukcland
Por la tarde en el teatro actuó Musica in Maschera interpretando el programa Be my Love, dedicado a musicales americanos.