19 de enero de 2025, domingo
Marejadilla. Despejado con algunas nubes. Muy caluroso. Escala 8:00 a 17:00
Salvador es una gran ciudad, que nos recibió amigablemente con un grupo folclórico de danza y percusión.
Pero Salvador es también una ciudad algo peligrosa, con excepción de la zona más turística que es el Pelourinho. Se notaba una gran presencia policial para proteger a los turistas.
El Elevador Lacerda estaba estropeado y fue sustituido durante la avería por el Plano inclinado Gonçalbes (en realidad un funicular de doble vía) que era gratuito por sustituir al ascensor.
Nos dejó en la trasera de la catedral, situada en la plaza principal de Pelourinho. Entramos en la catedral, donde estaba a punto de comenzar un rito de la Legión de María.
Dimos una vuelta, por las calles cercanas visitando el convento de San Francisco (excepto la iglesia, que ya la habíamos visitado el año pasado) . Después de andar un rato entramos en una iglesia donde estaban cantando y tocando los tambores.
Continuamos nuestro paseo por la rua del Carmo y a pocos metros de visitar el café que nos habían recomendado, Pili tuvo una caida soft (vamos que la amortiguó Juan Antonio), así que entre las cuestas, el calor y el pequeño incidente, decidimos dejar el Pelourinho prematuramente.
Bajamos por el ya citado plano inclinado y dimos una vuelta por la parte baja, echando un rápido vistazo al mercado Modelo (todo para turistas).
Tras comer en el barco bajamos a la terminal para intentar comunicarnos a través de WiFi gratuito. La comunicación fue deficiente, pero sirvió, al menos, para dar señales de vida.
Volvimos al barco. Juan Antonio salió a cubierta para ver zarpar y sacar algunas fotos.
El espectáculo de la noche consistió en la actuación de un grupo de baile brasileño (un tanto “balletizado”) pero estuvo bien. Recordamos que hoy es víspera de San Sebastián.